El SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) consiste en envolver el edificio por fuera con una capa continua de aislante, fijada al soporte y protegida con mortero, malla y acabado. La idea es sencilla; su efecto sobre el comportamiento del edificio, no tanto.
Por qué por fuera y no por dentro
Aislar por el interior es más barato y más rápido, pero deja sin resolver el problema principal: los puentes térmicos. Frentes de forjado, pilares y cajas de persiana siguen conduciendo calor, y son justo los puntos donde aparecen las condensaciones y el moho.
El SATE, al ser una envolvente continua, los elimina. Y tiene una segunda consecuencia poco comentada: al quedar el muro dentro del volumen aislado, la masa térmica del edificio empieza a trabajar a favor. La vivienda tarda mucho más en calentarse durante el día y en enfriarse por la noche.
En el clima de Mallorca esto importa más que el ahorro en calefacción. El verano es aquí el problema, no el invierno.
Qué se nota realmente
- Confort estable. Desaparecen las paredes frías en invierno y los muros que irradian calor por la noche en verano.
- Menos consumo de climatización. En viviendas sin aislar construidas antes de 1980, la reducción habitual de demanda está entre el 30 % y el 50 %.
- Fin de las condensaciones. Al subir la temperatura superficial interior del muro, el vapor deja de condensar sobre él.
- Fachada renovada. La reforma energética y la estética se resuelven en la misma intervención y con un único andamio.
- Sin perder metros útiles. Todo el espesor se coloca por fuera.
Los materiales, en corto
El EPS (poliestireno expandido) es la opción más habitual por relación precio-prestaciones. La lana mineral rinde mejor en acústica y comportamiento al fuego, obligatoria en ciertas alturas y usos. El XPS se reserva para zócalos y zonas expuestas a humedad.
Los espesores razonables en Mallorca están entre 6 y 10 cm. Subir de ahí aporta mejoras cada vez menores frente al coste.
Lo que hay que mirar antes de firmar
El SATE es un sistema, no un producto: aislante, adhesivo, espigas, malla, morteros y acabado deben pertenecer a un mismo fabricante con DITE/ETE en vigor. Mezclar componentes de distintas marcas anula la garantía y es el origen de la mayoría de las patologías.
Los tres puntos donde se concentran los fallos son siempre los mismos: el arranque del zócalo, los encuentros con ventanas y los remates de coronación. Un presupuesto que no detalla cómo resuelve esos tres encuentros es un presupuesto incompleto.
Coste y amortización
En Mallorca, el rango habitual va de 90 a 140 €/m² de fachada, incluyendo andamio, sistema completo y acabado. Sobre una vivienda unifamiliar con 180 m² de fachada, eso sitúa la intervención entre 16.000 y 25.000 €.
Con los ahorros en climatización y la revalorización asociada a la mejora del certificado energético, el retorno se sitúa habitualmente entre 8 y 12 años, y bastante antes si hay ayudas autonómicas o de rehabilitación disponibles en el momento de ejecutar.
Cuándo no compensa
No es una solución universal. Si la fachada está catalogada o tiene valor patrimonial, si presenta humedades por capilaridad sin resolver, o si la carpintería es de vidrio simple, hay que actuar antes sobre eso: aislar sobre un problema activo no lo corrige, lo esconde.
